Quiénes somos

Antes de contarte la verdad sobre la comida de tu perro, necesito contarte cómo la aprendí

Todo lo que hacemos nació de una historia real, de una pérdida y de una pregunta que cambió para siempre la forma en que miramos el plato de un perro.

Antes de Volga, tuve a Vassili, un Shar Pei que rescaté de la calle, casi ciego y ya viejito.

Vassili murió de torsión gástrica, una de las emergencias más devastadoras que puede enfrentar un perro. En ese momento empecé a preguntarme si había cosas que podía haber hecho de otra manera.

Entre ellas, algo que nadie me había explicado realmente: qué le ocurre a un perro cuando come durante años exactamente lo mismo, todos los días, y qué papel puede jugar su alimentación en su salud.

No puedo decir que su alimento haya causado lo que le pasó a Vassili. No lo sé.

Pero aquella pérdida cambió para siempre la forma en que miraba el plato de un perro.

Me prometí que nunca más iba a dejar que la comodidad de una bolsa de colores brillantes tomara decisiones por mí sin entender qué estaba poniendo dentro del cuerpo de mi perro.

Cuando adopté a Volga —un Golden Retriever de dos años, enorme y lleno de vida— ya cargaba esa cicatriz.

Así que seguí aprendiendo, ahora con él al lado.

Primero fui cliente.

Luego, cuando vi lo que una alimentación basada en alimentos reales significaba para mi perro, me convertí en emprendedora.

No al revés.

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Volga
La historia que lo cambió todo

Volga comió alimento crudo durante 12 años.

En 2024, a sus 14 años, empezó su despedida.

No de golpe. Con dignidad.

De agosto a noviembre fue como si supiera exactamente lo que estaba haciendo: asegurarse de que todos estuviéramos bien.

Sus compañeros perros, Cielo y Joaquín. Y yo.

Como si quisiera dejarnos listos antes de irse.

En noviembre, mientras esperaba su comida —en su casa, rodeado de quienes lo amamos— se desvaneció.

Y ya no volvió a levantarse.

No hubo una inyección en una clínica. No hubo una emergencia interminable. Fue el proceso de la vida.

Y para mí, fue una bendición.

No puedo atribuirle 12 años de alimentación a cada uno de los años que Volga vivió. La vida de un perro es mucho más compleja que eso.

Pero sí sé algo: durante 12 años tuve la oportunidad de tomar decisiones conscientes sobre lo que ponía en su plato.

Y cuando llegó el momento de despedirnos, agradecí profundamente haberlo hecho.

Eso es lo que esos años significaron para mí.

No solo tiempo.

Sino la forma en que ese tiempo terminó.

Eso es lo que esos años significaron para mí.
No solo tiempo. Sino la forma en que ese tiempo terminó.

Nuestra historia

Cuando empecé, la comida natural para perros ni siquiera era una tendencia.

Seguimos siendo una empresa pequeña. Y precisamente por eso tuvimos que aprender a hacer de todo nosotros mismos.

No existía el auge de hoy, ni las marcas con marketing hermoso y grandes presupuestos que hoy compiten en este mercado.

Seguimos siendo una empresa pequeña.

Y precisamente por eso tuvimos que aprender a hacer de todo nosotros mismos: la logística, el trato con cada cliente, la producción, la resolución de problemas, el prueba y error.

No tuvimos grandes presupuestos para equivocarnos.

Tuvimos que aprender haciéndolo.

Y creo que justamente eso es parte de lo que nos ha sostenido.

Corazones Perros lleva años haciendo esto.

No somos los más baratos. Tampoco somos los más caros.

Pero nuestros clientes se quedan con nosotros durante años. Muchas veces, hasta que su perro muere de causas naturales.

Y eso, para nosotros, vale mucho más que una venta.

Con el tiempo fuimos sumando recetas que se complementan entre sí. No para tener un catálogo enorme, sino porque creemos que cada perro es diferente y que cada fórmula puede responder a necesidades distintas.

Y seguimos atendiendo cada pedido de forma personal.

Cuidamos cada detalle para que llegue en tiempo, en las mejores condiciones posibles y sin descongelarse.

Porque la comida no debería pasar horas paseando por toda la ciudad antes de llegar a tu puerta.

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Atención personal Cada pedido es tratado por personas reales.
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Cadena de frío Cuidamos el producto desde nuestra cocina hasta tu puerta.
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Relación a largo plazo Para nosotros una venta es el comienzo de una relación, no el final.
Nuestra misión

Hoy, Corazones Perros y La Verdad Dentro del Plato tienen una misión:

Que ningún tutor tenga que aprender esto de la forma en que yo lo aprendí.

Cuando alguien me pregunta por qué hago esto, pienso en ese momento con Volga.

Y pienso en tu perro.

En cómo quieres que sean sus últimos años.

En cuánto tiempo quieres tenerlo a tu lado.

Y en cómo quieres que sea ese momento cuando llegue.

Porque va a llegar.

La única pregunta es: ¿Qué habrás elegido poner en su plato mientras tanto?

Lo que nos diferencia

No solo alimentamos perros. Acompañamos a quienes los aman.

Estamos contigo antes, durante y después de que tu perro comience su transición.

Un proceso de 4 pasos, sin sorpresas: evaluamos a tu perro, armamos su plan, lo acompañamos día a día por WhatsApp, y ajustamos las porciones según su respuesta.

Nuestro mejor aliado: la congelación. Coordinamos cada entrega para que el producto llegue congelado, sin cortes en la cadena de frío. Se maneja igual que cualquier producto cárnico de tu refrigerador: se descongela dentro del refri y se conserva según nuestras indicaciones de manejo.

Cada receta es diseñada por nutriólogos caninos certificados y respaldada por análisis bromatológicos de laboratorio — no improvisamos proporciones ni copiamos fórmulas genéricas. Podés escanear, descargar y verificar el análisis de cada receta tú mismo.

Ver análisis de laboratorio ↓
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Transparencia total

Todo está en nuestro análisis.

Cada receta tiene su análisis de laboratorio.

Escanéa, descargá y verificá tú mismo.

✓ Ingredientes reales
✓ Análisis bromatológicos
✓ Resultados verificables
✓ Información por receta
♡ Ingredientes reales
❄ Cadena de frío cuidada
♥ Hecho con amor para tu perro
✓ Atención de personas reales

La verdad dentro del plato.

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